En Fernández, un pueblo tranquilo y con poca actividad cultural, estos días tiene más encuentros por el mundial.
La mayoría de los comercios se vistieron de celeste y blanco -algo no muy común si vives en un pueblo- pero las redes, el marketing y el fútbol como gran acontecimiento lo lograron: se percibe un clima festivo, hay encuentros para intercambiar figuritas, hay alegría y expectativas.
Es decir, a pesar del complicado momento económico y de desempleo, la gente aprovecha este evento para ser feliz, entretenerse, quizá para escapar de los problemas. Y ojalá, al terminar el mundial, sea con una cuarta estrella que duplique esa alegría.
Flor
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