Un día me enojé y dejé amistades que no aportaban nada en mi vida.
Una vez me enojé por no poder pagar el viaje y entrada a un recital de Miley Cyrus y me prometí que jamás me pasaría otra vez. Al año fui al primer Vélez de Lali y al Eras tour de Taylor Swift.
En otra ocasión, me enojé con alguien importante y decidí operarme de la vista, algo que venía posponiendo hace años.
Hace una semana perdí TRES clientas en mi negocio, y estaba tan furiosa que me puse a chatear con viejos y nuevos contactos para conseguir nuevas clientas y LO LOGRÉ.
El enojo bien dirigido me ha salvado, me ha empujado a DECIDIR Y ACCIONAR cuando me la pasaba postergando las cosas. Por eso, es una emoción que me gusta a veces sentir, porque es mi motor, me da un shock de fuerza y me calibra la mente, el enojo me da AUTORIDAD sobre mí misma, sobre la vida, corta con ese eterno dejarme llevar por lo que pase y con lo que el resto quiere o espere de mí.
No me gusta que digan no te enojes, siento que están bloqueando, anulando o achicando una parte muy potente de mí.
Por eso te invito a que te amigues con tu enojo, te está diciendo, pidiendo o mostrando algo, escuchalo porque te puede salvar.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario