Los benditos exámenes finales
Y es que sin dudas, gracias a ellos tendremos algún día nuestro tan anhelado titulo, el que manifiesta que hemos aprendido parte de lo que será nuestra profesión.
Entonces.... ¿POR QUÉ SUFRIMOS TANTO PARA ESTUDIARLOS?
Pues a mi parecer, resulta que decidimos mirarlos mal: que son "eternos", "suelen preguntar temas que no vimos en clase", "el profesor nos tiene fichados", o "se levantó de mal humor", etc.
Todo pareciera que es para "torturarnos" a los/as estudiantes en el transcurso de la preparación y en el momento de rendir; Dependerá de cada uno de nosotros en cambiar aunque sea un poco esta experiencia que a veces se torna tortuosa.
OBVIAMENTE debemos comenzar por estudiar con tiempo nuestra materia y en no subestimarla, tampoco subestimar al docente, y TAMPOCO confiar 100% en fulanito que tuvo cierta experiencia por la que ahora nos aconseja como si fuera una verdad absoluta.
Necesitamos hacer nuestro propio camino y encararlo con la mejor buena onda posible.
POR SUPUESTO que esto es una mirada muy general y que tiene que ver con la mentalidad, ya que hay miles de factores que nos pueden afectar en el desempeño académico y no son nuestra culpa: traumas con docentes, compañeros, pocos recursos, problemas de salud, entorno desfavorable, etc. etc. y que no ocupan a lo propuesto en este post.
Después de todo, un examen final es solo un pequeño gran paso que nos llevará a conseguir lo que queremos: aprobar, aprender y disfrutar aun más cuando el título llegue.
Y vos... ¿Qué experiencia tienes con los exámenes finales? Me gustaría leerte en comentarios. ♥
Hasta la próxima!
Flor

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